Según Pere Marquès (2010), las aulas del siglo XXI son aquellas con alta presencia de nuevas tecnologías. Por consiguiente, a través de ellas es posible acceder a la Web 2.0 y promover actividades tanto dentro como fuera del aula que las incluyan, con la finalidad de acercar a los/las estudiantes a una forma diversa de aprender y generar sus productos de aprendizaje.
Ahora bien, no todas las aulas con un ordenador son reconocidas como aulas TIC y, por tanto, con acceso a las prestaciones de la Web 2.0. En este sentido, entenderemos que son aulas propias del siglo XXI todas aquellas en las que es posible disponer, por lo menos, de la siguiente infraestructura tecnológica:
• Computador en el aula, conectado al video, proyector o pizarra interactiva.
• Ordenador personal para cada estudiante.
• Conexión a Internet en todos los puestos de trabajo del centro educativo (cable o wifi).
• Software diverso y adecuado.
Este es el momento donde interviene el profesorado, abriendo oportunidades pedagógicas, a través de sus actividades de enseñanza y aprendizaje, para la inclusión de las nuevas herramientas, de las aplicaciones, y de las prestaciones de las TIC e Internet.
